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Mercedes Diminich

activo hace 1 año, 3 meses

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Mercedes Diminich

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“Educar con equidad para construir la paz.”

Lugar de Residencia

,

Lugar de Origen

Guayaquil, Ecuador

Ideología política

Movimiento Pais

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  • ¿PORQUE ANGOSTURA NOS SIGUE PREOCUPANDO?

    Por: Walter Roberto Crespo*

    Recuerdo como si fuera hoy, cuando en la madrugada del 01-mar-2008, fuimos interrumpidos en nuestro quehacer cotidiano, por alarmados vecinos del sector –miembros comulgantes del anglicanismo– desde las riveras del río San Miguel. En el fondo de sus celulares palpitaba su angustia, su desesperación, su grito estentóreo. A esas horas precisas, se producía un bombardeo criminal e indiscriminado, en el punto de Angostura, recinto de la Parroquia Santa Elena, Provincia de Sucumbíos. Los moradores de esas veredas –de inmediato y simultáneamente– nos compartían su frustración, relatándonos lo que acontecía en su otrora pacífico y olvidado terruño. Transpirando la sensación de estar al borde de la muerte. “¡Como que se acaba el mundo, padrecito!”, aullaban los aterrorizados campesinos. Frente a sus ojos, llamaradas dantescas se elevaban hasta casi medio kilómetro del nivel-tierra. Toda el área temblaba ante los estallidos que duraron interminables horas, en seguidilla. No menos de doce huecazos de dos metros treinta de ancho, por un metro ochenta de profundidad, dejaron las malditas bombas yanquis de precisión electrónica, conocidas en jerga de traficantes como GBU12 Paveway, de quinientas libras de peso, cada una. A escasos kilómetros del crucificado lugar, se podían oir perfectamente los estruendos, la infernal incandescencia, el derrumbarse de la naturaleza, el relumbrón inusitado en una noche particularmente oscura. Acto seguido, los putamadrazos, las amenazas, el chisporroteo de incendio provocado, el tableteo de ametralladoras, los ayes de dolor, las frases entrecortadas. Unos once ignotos campistas fueron secuestrados en calidad de prisioneros, esposados y embarcados rumbo al norte, con destino desconocido, pero previsible. ¿Dónde están? ¿quiénes fueron? ¿cuáles fueron sus faltas?

    Terminada la masacre, los verdugos, a voz en cuello, bebieron finos licores vociferando incoherencias, con trasfondo en idiomas extranjeros. Celebrando macabramente su cavernaria e impúdica violación al Derecho Público Internacional, al Derecho Internacional Humanitario, y a la proverbial buena vecindad colombo-ecuatoriana. El silencio sepulcral fue solo interrumpido por la minuciosa tarea de borrar todo rastro de la comisión delictiva in situ. Para asombro generalizado, en las cercanías, nuestros propios uniformados esperaban pacientemente, dando tiempo a los extranjeros asesinos a que retornen a sus guaridas y recojan, en triunfo pírrico, sangrientos trofeos de guerra. Así cometieron desobediencia crasa a las órdenes del Presidente Correa quien ordenó la captura ipso facto de los criminales.

    Difícilmente podremos olvidar esa ventana del averno.

    La versión Anglicana de la Iglesia de Jesucristo, se estableció oficialmente en Guayaquil, en 1821. Sólo esa ciudad/provincia/Estado era libre desde hacía unos meses. El resto, el Ecuador, aún no existía políticamente. Los hijos propios del Guayas, con esfuerzo y solidaridad de quienes jamás dejaron de soñar en un horizonte distinto y más promisorio, acababan de expulsar al gobierno de la lejana Iberia, reemplazándolo por prohombres locales. Los anglicanos se habían coaligado militarmente en lo que se conocía como División Libertadora de Quito. Por razón idiomática, ellos integraban la unidad de pertrechos y artillería, bajo el estandarte de Legión Inglesa o Batallón Albión. Fueron ellos quienes en Cruz Loma inclinaron la balanza a favor de la independencia en mayo del 1822. A partir de entonces, el anglicanismo, se ha ido consolidando, creciendo, asentando, en casi toda la geografía Patria. Desde entonces esta comunidad de fe encarnó las aspiraciones locales de una iglesia moderadamente católica y profundamente bíblica.

    Con pie firme llegó a la Amazonía en los años sesenta. Decenas de prominentes dirigentes indígenas kichwas, achuar, shwar fueron anglicanos que destacaron como líderes comunitarios, llegando a tener dos ministros de Estado y dos diputados al Congreso Nacional. En los años noventa la Iglesia nacional constituyó la Diócesis de Archidona, comprendiendo todo el territorio de jungla oriental. Su primer obispo fue el educador tungurahuense, forjador de juventudes, Dr. Mauricio Moreno. En el año 2005, el que fuera prelado anglicano de Quito, fue designado como obispo ordinario, actualmente incumbente.

    El trabajo pastoral de los anglicanos se desarrolla en 26 veredas de la amplia frontera colombo-ecuatoriana. Son más de trescientos kilómetros de frontera viva entre Sucumbíos y Orellana. Frontera.. “caliente” llaman los politólogos. Nuestra presencia data de largos años en el sector. Sólo en el área de Sucumbíos, hemos desarrollado misiones en Brisas del Cuyabeno, en Pacayacu, en Puerto Siona (también conocido como Puerto Bolívar), en Las Mercedes, en las Chones, en Puerto Nuevo, en El Palmar, etc. Huyendo de la guerra fratricida colombiana, miles de refugiados han encontrado alivio, solidaridad y ternura de parte de los misioneros anglicanos, pastores o civiles. De hecho nuestra comunidad de fe se ha tornado binacional, pues así lo exigen las circunstancias. Hemos visto a nuestros misioneros, laicos, sacerdotes ser perseguidos y expulsados de ciertas zonas. Acusados de identificarse demasiado con los oprimidos, los sentenciados al silencio. A pesar de esos obstáculos circunstanciales, y al decir de McArthur… ¡Volvimos para quedarnos! Nunca hemos dejado solos, a nuestros hermanos en desgracia y en desventaja. Y jamás los abandonaremos. Este es un compromiso oficial, desde el obispo diocesano, hasta el último monaguillo de nuestras obras misioneras.

    En diversas ocasiones nuestras capillas han sido saqueadas por vándalos, no del todo desconocidos. Cuando no se tiene idea de quien ha cometido un delito, los investigadores plantean la premisa de.. a quien beneficia el delito, y desde allí se empieza a desenredar el ovillo. Así sabemos de quien es la mano que tira la piedra, y luego la esconde convenientemente. Uno de nuestros templetes fue ametrallado por la horda paraco-militar del uribismo, y hasta hoy no nos han ni indemnizado, ni ofrecido una disculpa. Hemos tenido que enrrostrar a militares, de este lado, porque adoptan actitudes prepotentes y hostiles contra nuestros sufridos hermanos. Hemos tenido que llamarles la atención. Hemos arriesgado nuestras vidas en defender nuestros principios y nuestras creencias. Ello no nos ha ganado precisamente aplausos de los militorpes. Hemos levantado cruces en el Campamento de Angostura, declarado por la H. Cámara de Obispos como sitio de reconciliación continental. Hemos dicho, y lo vamos a cumplir, que en su lugar levantaremos una capilla, con o sin la aprobación de los poderes centrales. A nosotros nos importa la historia. Y sin claudicar vamos por ese camino y derrotero.

    Nos ha tocado cumplir con el penoso deber de sepultar a decenas de humildes asesinados hermanos. Torturados. Desfigurados. Masacrados. Desaparecidos. Acusados falsamente y ejecutados por sus propios conciudadanos de camouflage. Convertidos en “falsos positivos”. Para así justificar los jugosos emolumentos con que el imperio premia a sus lacayos de charretera o de librea en la vecina capital de la hermana república. El 01-jun-2008, dimos cristiana sepultura a los caídos en Angostura. Sus restos fueron trasladados por la Cruz Roja Ecuatoriana a Fosa Común del Cementerio de San Diego, en Quito. Junto a la familia Aisalla, y a pedido de los familiares directos (cuya identidad guardamos como sigilo de confesión), nosotros celebramos la Santa Eucaristía reivindicando la vida y testimonio de cuantos hoy reposan en ignota tumba. Con su poco disimulada torpeza, nos rodearon agentes y pesquisas, en su labor de sabuesos del desconcierto, tomándonos fotos, entrevistando a los concurrentes, amedrentando a quienes se han identificado con el cambio profundo, verdadero, radical, socialista y definitivo. ¿Eran todos los caídos guerreros del Ejército del Pueblo? No. Nos consta que no fue así. Cayeron nacionales y extranjeros. Uniformados y civiles. Estudiantes y campesinos. Sólo Jehová Dios conoce a cada uno por su nombre, y seguramente en su infinita misericordia les acogió como hijos de su gracia, para la eternidad.

    ¿Qué nos preocupa? Que no satisfechos con haber vilipendiado a la Iglesia Anglicana, de haber encarcelado intermitentemente a sus líderes más destacados, la poco inteligente “inteligencia” milico-policial sigue respirándonos en la nuca. ¿Cuándo se dignarán responder a nuestros reclamos los ministros de Defensa Nacional y de Gobierno y Cultos? En su cancha está la pelotita. En manos de los pobres está el futuro de nuestra sufrida y esperanza nación.

    ______________

    * Walter Crespo es el actual Obispo Anglicano de Archidona. Es Doctor en Derecho Internacional. Es miembro de la Comisión de Redacción del anteproyecto de Ley Orgánica de Libertad e Igualdad Religiosa de la República del Ecuador.

  • NO HAY FELICIDAD MAS GRANDE PARA UNA MUJER, VER COMO CADA DIA SOMOS MAS LAS QUE LUCHAMOS POR EL CAMBIO EN NUESTRO PAIS

  • LA REVOLUCIÓN CIUDADANA ESTÁ EN MARCHA…
    OJALÁ, NADA LA DETENGA… Y QUE LOS INFILTRADOS DE SIEMPRE SEAN IDENTIFICADOS POR NUESTRO QUERIDO COMPAÑERO RAFAEL CORREA, LÍDER INDISCUTIBLE DE ESTE PROCESO.

  • ”Todo derecho que no lleva consigo un deber, no merece que se luche por defenderlo.”

  • POR LA CONSTRUCCION DE UN PAIS QUE PERMITA EL DESARROLLO INTEGRAL DEL SER HUMANO.